Perséfone
Estoy triste, como declaración de principios y de dolores. La culpa es de los días que me saben a que te estás yendo a hurtadillas mientras los dos fingimos no saber lo que pasa. La culpa es de este cansancio que arrastro con la pena que necesita alejarse de todo mientras los dos dejamos que lo haga. Y yo, con ella. Y tú, contigo. He estado memorizando cada gesto, mirada, gemido y soledad, por si algún día se acaba. Por si el miedo gana. Puedo jurar como declaración de principios para los finales, que, nunca veré más bonita París que desde tu cama, nunca odiare tanto el café como cuando te vayas, nunca me sentí tan gata como durmiendo en tu pecho Sin embargo, esta vez aprenderé a irme a tiempo, aunque eso signifique odiar todas las canciones que escuché contigo, odiar los días que acaban en te quiero entre un montón de gente, odiar la ropa que fingi olvidar en tu casa, odiar las noches en las que no sé si te estarás partiendo la cara por defender lo que qui...