La cruda realidad
Nos hacemos ver diferentes y complicados al resto, aunque eso es lo que nos hace aún más iguales y absurdos. Nos hemos esforzado en hacernos creer que somos los monstruos que algún día dejaron nuestras camas y armarios y se miraron al espejo para que los reconociéramos. Aunque la jodida realidad es que no tenemos ni idea de cómo es un monstruo, no sabemos cómo huelen, no sabemos si ponen los ojos en blanco cuando ven algo que les resulta absurdo, si lloran a escondidas y lo peor de todo, no sabemos cómo follan. No sabemos si en verdad son ellos los que se esconden de nosotros o si nunca han dejado de mirarnos desde nuestras sombras. Y lo peor de todo, seguimos sin saber cómo follan. Pero necesitábamos apropiarnos de ellos porque somos la especie que todo lo absorbe, todo es nuestro, todo nos pertenece, hasta lo que nos da miedo; nos puede más la ambición que el equilibrio. Nunca seremos distintos, eternamente insignificantes empeñados en ser únicos. Simples. Absurdos. Porque ...