Lo mucho o lo poco que queda de ti
Llevaba tiempo sin escribir, aunque no he parado de desdibujar ideas, posponiendo el momento para darles la forma como para exponerlas ante mi público; mis ojos. Intento siempre alargar el momento en el que la carga caiga sobre mis hombros. La fuerza se ha hecho a mí tan pura como la tristeza. Guárdame el secreto: a veces, tengo la sensación de que sólo es real si lo vivo escribiendo, como si fueran mis palabras las únicas capaces de dar forma a esta sombra que a veces parece rodear la bruma que es la vida. Quizá yo no sea real porque nadie me ha escrito. Por mi parte, me siento orgullosa de haber definido algunos amores y desdichas, malqueridas y diablos, los buenos y malos, y, por supuesto, a ti, mamá. Siento no haber conocido otra forma para daros vida que no sea con lo que provocáis en mí. Soy, la mayor parte del tiempo, un corriente de ideas que vienen y van. A veces, llegan a atormentarme; otras, me aclaran tanto como mirarte las pestañas apoyada en tu pecho. El caso es, ...