Entradas

No hay milagro posible sin fe

  Me encantaría pensar con la ternura que produce estar enamorado, fijar mis pensamientos precisamente en el hecho de lo que me produce amarte, sin embargo, todas mis energías se encauzan al unísono en un solo hecho, sobrevivir. En la supervivencia encuentro el desarraigo de mi propia existencia, ya que solo prevalece la asfixiante fijación por encontrar un suspiro en el que poder quedarme, recuperar el aliento, o definitivamente, y tras demasiados intentos por avanzar, la extinción. Escribo para desfijar el silencio que me impide desarrollar con palabras el sentimiento que cargo desde hace meses, el punzante dolor en lo mas hondo de mi pecho que se ha clavado como un aguijón y que se abre camino por entre mis músculos, nervios y células hasta expandirse por completo en mis pulmones y mi corazón, dejando por entero el resto de mi cuerpo invalido. Es un sentimiento grotesco, difícil de explicar, y, por lo que he podido comprobar, es difícil incluso de ver desde el exterior, hast...

Es tan difícil dejarse querer

Me regalas flores, preparas una sorpresa, me miras con la cara de un niño que ha vuelto a confiar en la esperanza y esperas a que responda, paciente e ilusionado. Llevo semanas pidiendo un acto de amor que me devuelva a mí también la esperanza. Quizá porque los últimos meses han sido la prueba irrefutable de que la vida es inesperada y abre caminos por donde no esperas, quizá porque el tiempo pasa mas lento de lo que me gustaría y confiar aun no se me da bien, lo sabemos ambos, o porque el tiempo que pasamos juntos es el camino que me guía para no rendirme, pero espero, con no tanta paciencia como la tuya, que te lances a ser romántico, a pesar de saber que no entiendes de romanticismos más que por el hecho de quererme cada día, queriendo que con eso, baste. Aun así, me dedicas tiempo e ilusión deseando ver qué cara pongo cuando abras la puerta de tu habitación, cada día mas nuestra, enciendas la luz, y me encuentre con las flores que siempre he querido, unas botellas de vino y tu vu...

Para no olvidarte

Quería dejar en palabras las veces que recordarte me hacen sentir que me olvidas, para dejar de sentirlo y poder pensarte tal y como tú eres. Imagino escribir sobre ti como si estuviera dibujándote, a pesar de no tener ni idea de cómo expresar fácilmente un sentimiento que ocupa cada centímetro de uno mismo, ni tampoco tengo ni idea de cómo se dibuja. Hago un esfuerzo por imaginarte y lo primero en que pienso son tus manos. Imagino tus manos tocando mi cara con la misma ligereza con la que tantas veces las he imaginado sujetando una lagrima o meciendo mi cuerpo cuando me siento tan pequeña que podría caber en tu palma y aun así seguiría sintiéndome demasiado grande y pesada. Las manos que con tanto afán y dedicación no han dejado de trabajar un solo día porque nunca falte nada sobre la mesa. Las manos que dibujan y desdibujan los proyectos a los que tanto esfuerzo dedicas cada día por crear. Solo he sentido la misma admiración por las manos de mi padre porque él también se las ha dej...

Todos los días elijo quién soy

  Todos los días elijo quien soy, sin saber quién soy exactamente. Me parece una de las premisas más duras a reconocer, al menos en base a quien yo soy, pero no deja de ser la realidad de la que llevo escapando toda mi vida. Es cierto, entonces, tener la capacidad de decidir quién eres cada día; todos los días poder elegir una versión, una posibilidad, una faceta diferente a lo que se es, y, sin embargo, siento haber terminado siendo lo que, podría decirse como “consuelo de tontos”, lo que he podido. Es duro darse cuenta de las muchas opciones que se presentan cada día sobre lo que podrías o no ser, el remordimiento de saber que podría haber tomado otras decisiones, en otros momentos, que me hubieran llevado a distintos sentimientos y quizá, solo quizá, ahora tendría que estar enfrentándome a situaciones diferentes. Sin embargo, desde hace un tiempo rezo cada día por despertar y que lo primero que sienta no sea miedo. Rezo, rezo y rezo porque mi despertar sea más liviano, y no comi...

Segundos después

 No quiero no vivir.  Quizá por eso me asusta tanto la idea de pasarme toda la vida existiendo sin más reflejo de mí misma que las palabras tristes que dedico a sus manos sabiendo que, aunque las guarden no serán más que ceniza sobre una cabeza llena de humo. Quizá sea ese el motivo por el que siempre he fantaseado con la idea de morirme, sí, estoy segura de que es eso.  Vivir no es algo que se enseñe en algún libro rancio de los que compras cuando empiezas los estudios. Vivir es el sinfín de creencias y compendios que te ajustan a una realidad grotesca de la que, con suerte, desde muy joven querrás salir. Vivir según tu propio "auto ajuste". Sin embargo, a veces siento una perdida de tiempo dedicar los minutos que cubren mis pulmones en borrar toda huella que ha dejado en mí todas las palabras que he escuchado sin saber muy bien de qué colmar mis ansias de esperanza.  Pero, ¿qué sería una mujer sin esperanza? Qué sería de mí sin la fe?  Aquella Fe que me hace c...

Si olvido quién soy

  Si algún día olvido quién soy traedme de vuelta únicamente mis manos. El resto son solo palabras. Mientras apuro los últimos sorbos de ese café que lleva esperándome toda la mañana y me disipo entre el humo de las ultimas caladas del cigarro que no acabará conmigo pienso en que podría olvidar todo lo que he vivido y me sentiría aliviada. Imagino la paz al entreabrir los ojos una mañana y no sentir la pesada carga de un cuerpo del que no recuerdo muchos días en los que no le haya sentido cansado. Así como la leve sonrisa que supondría no recordar todas las manos que han pasado por él y de las que hoy negaría tres veces con tal de no volver a vivirlas. Imagino la libertad al no haber puesto un pie en la sensación de insuficiencia porque no os recordaría a ninguno, y, por ende, no os debería nada. Habría olvidado mi exigencia, de eso estoy segura, por cada vez que quise ser más que un cuerpo, una idea en la que pudierais sentir que os veíais reflejados, o al menos, comprendidos. ...

Son solo palabras

  He estado alargando el momento de sentarme a escribir quizá por el propio desconocimiento ante lo que mis manos estarían cogiendo; he procurado trabajar las máximas horas posibles al día solo por llegar tan cansada a mi cama que escribir fuera un capricho que no pudiera permitirme. He preferido pensar en cuánto me duelen las piernas antes de pensar en cuánto me duele no sentirme libre. Sigo cansada en cuanto a lo que mis piernas y mis brazos se refiere, pero empiezo a pensar que no es por trabajar diez horas al día por lo que mi cuerpo se siente tan pesado. La ultima vez que hable conmigo me había dado cuenta de cuanta importancia tenia hablar acerca de lo que siento cuando lo siento, un mes más tarde he incumplido aquella promesa y he silenciado toda forma de palabra que no exprese más allá de mi cuerpo. No he vuelto a hablar conmigo y como podrás imaginar, tampoco con nadie más. A estas alturas lo que mas me duele es volver a ser un cuerpo a través del que comunicarme y no que ...