Son solo palabras

 

He estado alargando el momento de sentarme a escribir quizá por el propio desconocimiento ante lo que mis manos estarían cogiendo; he procurado trabajar las máximas horas posibles al día solo por llegar tan cansada a mi cama que escribir fuera un capricho que no pudiera permitirme. He preferido pensar en cuánto me duelen las piernas antes de pensar en cuánto me duele no sentirme libre. Sigo cansada en cuanto a lo que mis piernas y mis brazos se refiere, pero empiezo a pensar que no es por trabajar diez horas al día por lo que mi cuerpo se siente tan pesado. La ultima vez que hable conmigo me había dado cuenta de cuanta importancia tenia hablar acerca de lo que siento cuando lo siento, un mes más tarde he incumplido aquella promesa y he silenciado toda forma de palabra que no exprese más allá de mi cuerpo. No he vuelto a hablar conmigo y como podrás imaginar, tampoco con nadie más. A estas alturas lo que mas me duele es volver a ser un cuerpo a través del que comunicarme y no que sea mi boca la que diga como se siente. Al fin y al cabo, a tu cuerpo no van a escucharle mientras que tus palabras son juzgables, deben ser mesuradas y, en más ocasiones de las que me gustaría recordar, ignoradas y acalladas hasta no ser mas que un murmullo. Por eso siento no ser mas que un cuerpo al que puedes notar cansado y al que dejaras tranquilo para que se pueda recuperar, dejándome de nuevo a expensas de mis manos. Algunas noches quisiera ser tan pequeña que cupiera en mi mano y poder dormir ahí mientras el mundo alrededor se mantiene lejos.

Me gustaría sentirme escuchada como para poder confiaros mis palabras, pero tampoco soy quien para juzgar a nadie ya que llevo un mes sin escucharme y solo sigo moviéndome de un lado a otro para no tener que ponerme enfrente de alguien que, siento me ha abandonado. No he conocido sentimiento mas doloroso que abandonarse a uno mismo. Si hubierais visto las veces que mis lagrimas estaban fundidas con los gritos mas altos que era capaz de pronunciar rogando por mi vuelta, porque la mujer cuide a la niña y la haga sentir segura. Me siento desconectada del mundo, así como de mí, siento en mí varias mujeres que hacen y deshacen mi vida sin mas rumbo que acabar partida escribiendo de nuevo porque no me siento fuerte. Aunque la verdad es que no es fuerza de la que carezco sino de argumentos.

Como podría pedirte a ti que me acompañes en mis palabras si cuando lo hago no hay respuesta, supongo es algo parecido a lo que hago conmigo, por eso no me permito juzgarte. Quisiera pedirme perdón porque me lo merezco, no quiero ser mas un cuerpo cansado, al menos no porque lo que me callo, sí por lo que trabajo. Estar cansada me hace sentir mayor y hace tiempo decidí abandonar mi cuerpo cuando éste se abandone al propio paso del tiempo. No considero estar en ese punto, por eso necesito expresar antes de que esta bola con la que he despertado en mi estomago avance a la garganta y no pueda si quiera pronunciar mi nombre.

¿Aquellas palabras que no he dicho han perdido su significado realmente? Como cuando quise deciros cuánto os quería, pero no lo hice, o como cuando he querido encontrar el momento de intentar deciros lo que siento en este mes tan lleno de cambios y haberme sentido apoyada antes de levantarme una mañana creyendo mis pasos erróneos y distanciarme aún mas de este mundo.

Solo quería preguntaros, ¿Qué se siente cuando se es libre y no se siente nunca miedo?

Hoy puedo permitirme mostrarme vulnerable porque es un paso más hacia mi libertad.  

Comentarios

Entradas populares de este blog

Para no olvidarte

No hay milagro posible sin fe