Morir como un cualquiera
Qué doloroso debe ser darse cuenta de que nos vamos a morir como unos cualquiera. Y qué, para lo cual no tengamos la capacidad de remediarlo ni cambiarlo, porque morir lo hacemos todos, pero seguimos sin ser nadie más que cualquiera. Aunque para mí, lo más doloroso es vivir como cualquiera. Me defiendo sin raza ni forma ni cuerpo, solo espíritu, pero sé que no he hecho nada que no haga cualquiera, posiblemente mucho menos y aquí me tienes, exigiendo mi lugar en el mundo, como todos. Es más, supongo que, como a todos, el sitio que se nos da en el mundo nos parece pequeño, apenas pareciera un susurro para lo que queremos o creemos merecer. Lo más posible es que muchas otras veces, ese pedazo de vida en el que se nos permite la existencia nos parezca tan devastador como gigante y queramos morir. Joder, ¿por qué se asume tan mal la muerte? A veces siento miedo de ella porque creo que la vida que dejaré aquí será tan insulsa como la que he vivido. No quiero sentir que tengo que exigir...