Morir como un cualquiera

Qué doloroso debe ser darse cuenta de que nos vamos a morir como unos cualquiera. Y qué, para lo cual no tengamos la capacidad de remediarlo ni cambiarlo, porque morir lo hacemos todos, pero seguimos sin ser nadie más que cualquiera. Aunque para mí, lo más doloroso es vivir como cualquiera. Me defiendo sin raza ni forma ni cuerpo, solo espíritu, pero sé que no he hecho nada que no haga cualquiera, posiblemente mucho menos y aquí me tienes, exigiendo mi lugar en el mundo, como todos.

Es más, supongo que, como a todos, el sitio que se nos da en el mundo nos parece pequeño, apenas pareciera un susurro para lo que queremos o creemos merecer. Lo más posible es que muchas otras veces, ese pedazo de vida en el que se nos permite la existencia nos parezca tan devastador como gigante y queramos morir.

Joder, ¿por qué se asume tan mal la muerte?

A veces siento miedo de ella porque creo que la vida que dejaré aquí será tan insulsa como la que he vivido. No quiero sentir que tengo que exigir mi sitio en la Muerte también. Quiero ganarme una gran parcela de libertad y paz como la que tanto me he robado (SÍ, YO, HE SIDO YO QUIÉN ME HA NEGADO TENER).

No quiero si quiera recordar qué dejo aquí cuando me vaya porque me va a poner muy triste darme cuenta de lo rápido que es capaz de tragarse la rutina la vida de las personas, incluso las que han perdido a una Mujer como yo, y me pondrá aún más triste recordar toda mi muerte las palabras de mi madre queriendo hacerme ver que soy muy poco, incluso siendo una Mujer como yo. Aún hoy me pone triste ver como las personas de mi alrededor pueden vivir igual conmigo que sin mí y yo me veo incapaz de existir sin, al menos, un pedazo de ellos conmigo. Eso es todo lo que le pido a la Muerte, que me deje morir digna, sin vosotros y conmigo. Ya que en vida, en bruma, en Náusea, sé que no seré capaz de tenerme a mí mientras os tenga conmigo.

Vivo como una cualquiera, moriré como una cualquiera, todos somos cualquiera, pero me pone muy triste saber que esta
cualquiera se volvió loca, pero no de amor, solo una vez en su vida. Me llena el alma el mar y no para hacerme libre, si no para ahogarme, morir sabiendo que, quizá no me haya enamorado nunca, como en la vida que tan feliz me hace ver vivir a mi compañera, mi familia, y que me cuenta y me deleita con un amor que, pese a esta edad que nos consume y nos confunde, parece ser eterno.

Me encantaría conocer a alguien que me cuente de un amor que se mantiene en el tiempo, una anciana que aún ame con la intensidad misma de su vejez, a la vida, a la muerte o a su amado, pero qué ame. Quiero morirme sabiendo que me han amado tan profundo y puro como yo, y que no me haya comido el dolor, la culpa y el miedo de por medio.
No conozco dos días seguidos en los que considere que la vida es digna y suficiente, ni tampoco justa ni mucho menos para mí.

Pero te miro y te veo tan guapo y a mí que muchas veces siento que no avanzo que cómo no iba a sonreírte cuando me miras si se me escapan las lágrimas solo de imaginar que me dejarías formar parte de tu vida. Si inconscientemente estás consiguiendo que no quiera estar triste, ni herida, si no que sea tan fuerte y única como tanto aspiro a ser, y no sólo por ti, si no por lo preciosa que me veo cuando me siento así y me miro y me da pena que no estés al lado para verlo también. 
A veces creo que te encantaría. Otras creo que para ti soy solo una cualquiera.

Independientemente de que sea Mujer de mí misma o de Hades, moriré siendo una cualquiera.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Para no olvidarte

No hay milagro posible sin fe

Son solo palabras