Morir por ti no sería morir
Quise crearte en el idioma de los sordos, sin gritos, por primera vez en mi vida.
Quise ver te en un plano distinto al que estoy acostumbrada, en silencio, mientras te mueves, mientras respiras, suave.
Quise ver tus manos tocando las mías cada mañana que la vida me obliga salir de la cama. Siempre serás mi eterno sueño.
Quise sentir como tus manos tocaban mi alma. Contigo he comprobado que es posible. Me resulta difícil describir la sensación de sentir tus manos rozando mi piel.
Tus manos siempre son suaves, parecen delicadas pero son fuertes, ellas siempre me han sujetado. Siendo una suicida han sido mi protección.
Quise sentirte como nunca , ser tuya como siempre. Sólo tuya, sólo tu. Quédate siempre. No debería decírtelo pero no puedo callarlo. He sido mucho tiempo silencio, ruido, dolor. No quiero estar callada más.
Quiero morir a tu lado, una vez más. Quiero tirarme de aquella azotea. Morir por ti no sería morir. Todo esto es más suicido que homicidio, yo he elegido hacerlo. He elegido entregarme a una dulce muerte lenta, pero dulce al fin y al cabo. Con los ojos tan cerrados como siempre, tan hinchados como si no hubiera llorado los últimos años todos los días. Con la vida tan desbocada como si nunca hubieras llegado a ella. Soy yo, ¿Qué podías esperar?
No quiero esconderme más. No quiero ser bruja, no quiero que me maten por ello. No quiero ser la mujer de un hijo del infierno.
Soy todo nervios, inseguridad y algunos momentos de estabilidad teñidas de negro. Anhelo el blanco.
No espero reconocerme en estas palabras dentro de unos años. No me reconozco ni siquiera hoy. Pero espero que tú puedas reconocerme, esté donde esté.
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