125 kilómetros
Debí darme cuenta el día que entrelazaste tus manos con las de una desconocida y no saliste corriendo cuando viste que mágicamente encajaban.
De entre todas las manos elegiste la mía, que veía borroso y lloraba de alegría.
Botella en mano, nuestros ojos se cruzaron.
Creo que ninguno entendió lo que sintió pero ninguno pudo negarlo.
No creo en las casualidades porque tú siempre serás mi más bonito destino.
Igual que no creo en la casualidad de conocerte y cuatro meses después reencontrarte.
No me lo creo.
En serio vamos a perderlo?
Negaré tres veces haberte conocido si eso te hace libre, pero tampoco voy a olvidarte. Mis pupilas llevan tu nombre tatuado.
Tampoco me creo que mientras escribo esto mi pulso se acelere y todo fluya como si te tuviera enfrente y te estuviera dedicando el cigarro que perdiste el día que nos conocimos.
Han pasado 360 lunas, 125 kilómetros y 4 días de la rendición.
Pesa lo que no vivimos,
los abrazos que no calmaron tu rabia,
los besos que no acabaron en la cama,
los me quedaré pa siempre convertidos en no quiero verte.
Pesan los lunares que desconozco de tu espalda,
las lágrimas que no lloré contigo.
Pesas tú porque nunca te has ido pero tampoco has estado conmigo.
Nunca pesaron los 125 kilómetros de tus piernas cansadas, todo eran excusas para no aceptar que puedo vivir sin ti pero es que no me da la gana.
Excusas para no aceptar que somos el anti amor con todas sus rarezas que todo Dios reclama.
Excusas para no decirte lo que tanto necesitabas.
Supongo que ya es tarde.
Supongo, porque ya no sé nada.
He buscado en otros lo que tú me dabas,
Y aunque poco, pequeño, no encuentro nada.
El día que te des cuenta que tu cama está entre mis piernas y tu almohada en mi ombligo puede que vuelvas.
Hasta entonces, el amor seguirá escribiendo se en minúscula,
Mis palmas seguirán mojadas y no de tu saliva,
Mis muslos echarán de menos tus babas,
Mis labios bailarán por entre las sábanas de tu cama.
Mis curvas seguirán esperando ser observadas en el pasillo de tu casa.
Te juro que si vuelves me la juego.
Vamos a pirarnos lejos, déjame crearte, hacerte arte, amarte, cuidarte.
Lo juro, te quiero.
De entre todas las manos elegiste la mía, que veía borroso y lloraba de alegría.
Botella en mano, nuestros ojos se cruzaron.
Creo que ninguno entendió lo que sintió pero ninguno pudo negarlo.
No creo en las casualidades porque tú siempre serás mi más bonito destino.
Igual que no creo en la casualidad de conocerte y cuatro meses después reencontrarte.
No me lo creo.
En serio vamos a perderlo?
Negaré tres veces haberte conocido si eso te hace libre, pero tampoco voy a olvidarte. Mis pupilas llevan tu nombre tatuado.
Tampoco me creo que mientras escribo esto mi pulso se acelere y todo fluya como si te tuviera enfrente y te estuviera dedicando el cigarro que perdiste el día que nos conocimos.
Han pasado 360 lunas, 125 kilómetros y 4 días de la rendición.
Pesa lo que no vivimos,
los abrazos que no calmaron tu rabia,
los besos que no acabaron en la cama,
los me quedaré pa siempre convertidos en no quiero verte.
Pesan los lunares que desconozco de tu espalda,
las lágrimas que no lloré contigo.
Pesas tú porque nunca te has ido pero tampoco has estado conmigo.
Nunca pesaron los 125 kilómetros de tus piernas cansadas, todo eran excusas para no aceptar que puedo vivir sin ti pero es que no me da la gana.
Excusas para no aceptar que somos el anti amor con todas sus rarezas que todo Dios reclama.
Excusas para no decirte lo que tanto necesitabas.
Supongo que ya es tarde.
Supongo, porque ya no sé nada.
He buscado en otros lo que tú me dabas,
Y aunque poco, pequeño, no encuentro nada.
El día que te des cuenta que tu cama está entre mis piernas y tu almohada en mi ombligo puede que vuelvas.
Hasta entonces, el amor seguirá escribiendo se en minúscula,
Mis palmas seguirán mojadas y no de tu saliva,
Mis muslos echarán de menos tus babas,
Mis labios bailarán por entre las sábanas de tu cama.
Mis curvas seguirán esperando ser observadas en el pasillo de tu casa.
Te juro que si vuelves me la juego.
Vamos a pirarnos lejos, déjame crearte, hacerte arte, amarte, cuidarte.
Lo juro, te quiero.
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