Sin ti

Esta vez no sonará bonito porque estoy sangrando.
Esta vez va a dolerme, pero me está matando si no lo digo. Y, a pesar de haber sido educada en silencio porque mis palabras sonaban a rebeldía, el miedo a callarme, esta vez, puede a las consecuencias.

Ya no hay París en tus sábanas, ni gatos, ni viajes, ni amor.
No sabía cómo explicarte lo grande que me quedabas tú y tu vida desde el principio. Aún hoy me queda grande, no he sabido entender cuando la vida te cambiaba.
Pero tú me cambiaste la mía.

Cuando pasas tiempo dentro de una misma realidad y algo te saca de ella resulta difícil creer que haya más posibilidad que lo que has vivido. Pero contigo la había; había un sinfín de posibilidades cada día, una felicidad nueva cada segundo, un corazón lleno de algo que no eran lágrimas. Y eso me asustaba. Cómo tus ganas, tus palabras, tu calor.

Mientras tú sonreías por verme, yo sonreía por haberte conocido.

No sabía cómo entender que me hubieras elegido a mi entre tantas otras. Así que me esforcé en ser la versión mejorada de mí misma con tal de que vieras en mí cada día una razón más para pasarlo a mi lado. Pero no puedo engañarte, y tampoco a mi. Soy la misma tristeza de cada noche, las mismas ganas de comerme el mundo aunque a veces me deje comer y lo deje todo por perdido. Soy lo que no sé darte. Y no sabes cómo lo siento. Soy el cosquilleo de cada vez que te abrazo.
Ahora que eres un poco más desconocido que el primer día que te conocí, deseo volver a hacerme gata y acurrucarme a tu lado una vez más, sentirme pequeña en tus pupilas. Volver a ser tu gitana canastera. 

No sé cómo explicarte que te he mentido, no sé irme, nunca he sabido.
Ahora que me he acostumbrado a tu olor, tus ojos, tu tacto, tus manías; tu todo no puede quedar en nada.

Me da igual que seas una pared de hormigón y me tenga que estampar cien veces por estar contigo, porque yo lo hago y lo haré. Porque contigo todo merece la pena. Por ti todo merece la pena.
No sé cómo hacerte ver que quererme es lo mejor que te ha pasado en la vida. A pesar de todo.
Dime que no te vas, aunque sea mentira.

No dejes que me vaya, aunque sea durante alguna vida.

No quiero pedirte que vuelvas, pero vuelve.

Por los te cuidaré pa siempre que se han quedado grabados en mi mente.
Por ti, por mi, por el nosotros que lleva más obstáculos que tiempo juntos.
Porque todo esto empezó mucho antes de nuestra primera cita.
Porque sea para toda la vida. Porque la que me diste tú desde que llegaste la estoy malgastando sin ti.
Quizá sea verdad que nada es real hasta que duele pero ya sé cómo duele cuando no estás y de eso ya ni la poesía me salva.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Para no olvidarte

No hay milagro posible sin fe

Son solo palabras