No sé escribir si no es tristeza la que habla


Por los 30 besos de tu espalda mataría la tristeza
Por los 10 besos de tu cuello sonreiría a la muerte, o mejor aún, sonreiría a la vida.
Por las 100 caricias de tu espalda haría de mi pena tu riqueza

Ojalá tú quisieras tanto mi vida como yo la odio
Por rozarte cada día, verte desnudo en mi cama, o con ropa, lo que quiero desnuda es tu alma.
Por dejar la rutina, porque nada sea calma, por quitarme este cansancio, vendería mi alma a cualquier diablo de segunda.
Por seguir teniendo tu magia, por dejar atrás mi alma, por entender qué me pasa.

Si cada vez que te tengo cerca acabo más rota, más muerta y más cansada, de la vida, de esta vida que no acaba, que no me deja tregua. Me llevo ahogando tanto tiempo que he olvidado cómo se respira.

Ojalá quisieras mi tristeza como lo hacías antes, queriendo calmarla, reducirla a pedazos y soltarla. Ahora solo es a mí a quién se abraza y tú miras cómo lo hace, queriendo ignorar que me está reduciendo a nada, porque finjo, porque contigo me sale solo aparentar no ser nada de esto.

Porqué qué hace conmigo alguien como tú. Si es que yo ya no sé nada.
Porque mis palabras ya no provocan nada en tu alma, y no me extraña, solo soy un alma vieja en el cuerpo de una bruja disfrazada.

No puedo engañarte, no hay momento en el que no piense en suicidarme, porque ya no quiero más esta tortura a la que llaman vida, pero nadie la planta cara. Porque la muerte es solo la siguiente vida que nos reclama. Porque si no estás tú, si yo ya me he perdido, qué hago aquí, mi amor, si solo soy carne de olvido, de psiquiátrico, de viejo loco empedernido. Si el amor conmigo tocó fondo, y todo lo que está a mi lado ha salido a flote solo por haberse ido.

Si todos los dioses, lobos y gitanas se han juntado a llorarme porque saben que también ellos me han perdido. Si he perdido mi esencia, mi identidad, mi prosa, mi musa, y solo he encontrado aún más llanto.

He perdido tu magia, solo por ser una egoísta que no ha sabido besarte más de mil veces al día, y no ha sabido pensar en un nosotros antes que en mi misma. Si me he roto más por todo lo que te he perdido que por lo que he podido tenerte. He perdido tu amor por dejar que entres en mi mente, por dejarte tenerme, por ver cómo soy, por asomarte a este abismo. 

Lo he perdido todo, aunque te empeñes en afirmar que no, lo he perdido todo. Y te perderé a ti también por no tener ni idea de cuidar el amor que queda, la magia, la estabilidad, la complicidad y el deseo. Te perderé a ti también porque me estoy haciendo minúscula; y tú, vida mía, mereces a la más grande.

El día que te pierda, lo daré todo por perdido. Si no sé ser si no es contigo, y ya no me queda ni eso.

Si esta vida no es para mí, yo ya lo avisé hace tiempo. Quizá haya llegado el momento.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Para no olvidarte

No hay milagro posible sin fe

Son solo palabras