Ambición, ego y pasión (?)

 

Quisiera poder decir que he llegado al momento cúspide de consciencia y libertad que me permita ser más que unas manos que sienten, pero no siempre tocan con la pasión que deseo. Sin embargo, no estoy ahí, y por mas que me repita la importancia del proceso y la adoración de este, la inconsciencia me hace carne y hueso y no quiero tener nada que ver con mi propia corporeidad si no vas a verme por dentro.

Todavía no sé hablar como para decir con la mayor exactitud posible, el hecho de que, aun siendo una mujer afortunada, no son pocas las veces que consigo sacarle más que un pero a mi existencia. Menuda soberbia la mía. Menuda tiranía la que tengo conmigo tantas otras.

Sé que me limito en la misma medida que me exijo, a la vez que limito mi actitud contigo por si te acabo exigiendo lo que solo me acontece a mí. Me costó entender la única responsabilidad de todo lo que ocurre en mi vida. Me cuesta enfrentar al ego y hacerle entender que crear una filosofía de vida más allá de la pena es viable, o al menos, ligeramente más fácil de llevar que vivir como una victima sin pena ni gloria que calza zapatos que no son suyos.

Estoy orgullosa porque ahora miro mis pies y aunque no siempre he seguido los pasos en la dirección que mi cuerpo y mente me mandaban, estoy aquí, en un proceso mucho más grande que toda mi vida junta y sé quién lleva mis pasos.

Si me paro a pensar en cuántas responsabilidades ajenas he acogido, por mi propia cuenta y riesgo, solo por ignorar las mías propias, podría decirse que he pasado un largo tiempo viviendo la vida de nadie y nadie ha vivido la mía. Pero la esencia hizo mucho más por mi que este cuerpo y dejó ver la única necesidad vital: la libertad de ser una mujer consciente más allá de mi ego, el hedonismo y el crudo culto social a patrones que no me representan.

Tengo actos de fe cada día, y, solo he encontrado una fuerza semejante que acompañe a la que rige mis pasos, en el amor. El mayor acto de fe que podré tener en mi vida.

Como he dicho, me considero una mujer afortunada, especialmente por moverme respecto a las motivaciones que lo hacen. Ahora mismo estoy en busca de poner pasión más allá de la ambición que me ha estado meciendo en busca de objetivos que no han conseguido hacerme sentir plena, incluso una vez conseguidos. No quiero ser una mujer ambiciosa porque no dedicaría mi vida a los fines que me proponga, solo me haría tomar responsabilidades que no quiero, de objetivos que no persigo, y con una dudosa ilusión sobre ellos. Y eso, tampoco me haría libre. Sin embargo, cuando pongo pasión en lo que hago, soy libre en lo que siento y pienso, mis movimientos se hacen más agiles, porque ya no estoy ejerciendo una lucha de control sobre mí para ver hasta donde llego, solo amo. Algo parecido a lo que espero conseguir algún día a tu lado.  

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