El amor como concepto
Te quiero en tanto me devuelvas una imagen de mí que pueda -o quiera- aceptar.
Si me veo a través de ti cómo alguien egoísta o injusta, dependiente o necesitada, e incluso inferior, no podré quererte. No te estaré mirando a ti, sino a mi auto-concepto que no me deja aceptar un "amor" que pueda estar viéndome de la forma más cruel en la que solo yo espero hacerlo.
Si me muestras buena y merecedora de afecto lo más seguro es que no alcance a creerme tal hecho y sienta miedo de la irrealidad de la situación. Tampoco te estaría viendo a ti, sino a la otra parte de mi auto-concepto que delimita lo que siendo bueno de mí puede otro ser capaz de ver. (El objeto no puede admirar un concepto al que no soy capaz de otorgarle el mismo reconocimiento)
Entonces el amor deja de ser un concepto, una actitud y una decisión para ser un objeto. Si el objeto me devuelve una imagen de mí que no quiero ver (sea real o producto de una creencia asentada sobre el orden natural y "racional" de lo que creo ser), ya sea mala o buena, se acentuará aún más el concepto, pero la culpa no dejaré que caiga sobre mí, sino que, querré mostrar un sinfín de compendios que justifiquen tu responsabilidad sobre mi propia visión. (Qué locura). Independientemente de cuál sea tu visión real, la cual desconozco ya que mis ojos no ven a través de los tuyos por mucho que haya creído que puedo ver por ti.
Mis ojos ven a través de ti, te atraviesan devolviendome lo que yo quiera ver. Es mi decisión la visión que obtenga de mí y del mundo sin que éste influya sobre mí, y viceversa.
Si niego mis manos, las tuyas no van a ser suficientes para cubrirme porque las necesitas para ti. Si niego mis labios, tu boca no va a decir lo que estoy pensando. Si te niego a ti, tu ausencia no será más real por mucho que quiera proclamarlo. En definitiva, negarme a mí, es darle más valor justo a aquello que estoy negando porque no quiero aceptarlo sin haber llevado a juicio su existencia real o racional, al menos.
Aunque a veces pueda parecerme que contigo es distinto porque mis ojos quieren verte sin mi propio juicio y convicción. Es entonces cuando me siento Libre. Durante algunos momentos he dejado de ver a través de ti esforzándome por cambiar mi propia imagen para solo verte mover tus manos, tus labios, tus ojos y hasta la más mínima mueca sin que tenga absolutamente nada que objetar más que el hecho de que existes y eres Tú.
Estoy aprendiendo, pensando y, espero, valorando mi proceso. Aunque algunos días no me vea capaz de confiar en este y me deje llevar, de nuevo, por el concepto de unos ojos a los que les basta una lágrima para cubrirte.
Comentarios
Publicar un comentario